martes, 5 de enero de 2010

A veces las palabras huyen y dejan su silencio escondido debajo de las hojas de los árboles. A veces se aferran a las ramas como flores al viento. A veces también las palabras se incrustan en las raíces para escarbar las entrañas de la tierra. Posiblemente ahí se topan con las raíces de otros árboles. Enmarañadas e inquietas, las palabras atan y desatan nudos hasta formar una sola raíz, un solo árbol. Entonces satisfechas suben con la savia hasta la copa, pero encuentran otras hojas, otras ramas.

domingo, 3 de enero de 2010

PASAJES DE BENJAMIN

"Las calles son la vivienda del colectivo. El colectivo es un ente eternamente inquieto, eternamente en movimiento, que vive, experimenta, conoce y medita entre los muros de las casas tanto como los individuos bajo la protección de sus cuatro paredes. Para este colectivo, los brillantes carteles esmaltados de los comercios son tanto mejor adorno mural que los cuadros al óleo del salón para el burgués, los muros con el "Prohibido fijar carteles" son su escritorio, los quioscos de prensa sus bibliotecas, los buzones sus bronces, los bancos sus muebles de dormitorio, y la terraza del café el mirador desde donde contempla sus enseres domésticos. Allí donde los peores camineros cuelgan la chaqueta de las rejas, está el vestíbulo y el portón que lleva de los patios interiores al aire libre; el largo corredor que asusta al burgués es para ellos el acceso a las habitaciones de la ciudad. El pasaje fue para ellos su salón. Más que en cualquier otro lugar, en el pasaje se da a conocer la calle como el interior amueblado de las masas, habitado por ellas."
(Walter Benjamin, Libro de los pasajes)

jueves, 31 de diciembre de 2009

A POCAS HORAS


A pocas horas del 2010 hice algunas cosas que pensaba hacerlas hace algún tiempo. Lo más notorio fueron los cambios de los muebles de mi habitación. Arrinconé un poco la cama, desplacé el ropero a otra esquina e introduje un pequeño escritorio en un espacio vacío junto a la ventana. Después los libros parecieron acomodarse solos: Varios ejemplares sobre Walter Benjamin, algunos ensayos chilenos y mexicanos, y cuatro novelas peruanas sobre el tiempo de la violencia. Una lámpara y un lápiz, un block de notas y seguramente mi sueño despierto y acomodado en una silla en los próximos días.
Trasladar un poquito de mi biblioteca a mi habitación parece una simple acción, insignificante, nimia, pero tiene un riesgo que asumo con cierta curiosidad y algo de ilusión. Si la casa es un espacio biográfico, como escribe Martín Cerda, con mayor razón la habitación es el lugar para la creación de esa vida. Me despierta, me acompaña, me habita. La lleno de incienso de lirios hasta asfixiarme con su fragante humo, mientras las páginas de mis libros reciben en llamas al Año Nuevo. Empieza así un Nuevo Año, empieza así una nueva historia.

LA CASA: ESPACIO BIOGRÁFICO

"La casa es, antes que otra cosa, un espacio biográfico: el lugar en que el hombre reúne, guarda y organiza las cosas (alimentos, enseres, materiales) que requiere para satisfacer sus necesidades vitales. En ella, en efecto, se guarece, alimenta, reposa, procrea, piensa, desea y, regularmente, muere. La casa constituye, de este modo, el sustratum de la mayor parte de sus actos, gestos y palabras cotidianos: lo primero que encuentra al despertar y lo último que entrevé al dormirse. Es un pequeño mundo, un orden que la ha servido luego de pauta para representarse la estructura del mundo, de la sociedad y, algunas veces, del otro mundo".
(Martín Cerda, La palabra quebrada. Ensayo sobre el ensayo)

jueves, 17 de diciembre de 2009

INSTANTÁNEA 2

De pronto la noche. La mano tiembla sobre el papel. Apenas he trazado una línea paralela sobre el puente. El río ya no dividirá más a la ciudad. Al amanecer los gatos atravesarán ese puente. No verán más su pelaje reflejado en el agua. Volverán a las rendijas y los techos de las casas. Los veré trepar con sus colas al acecho. Se aproximarán a mi ventana y cuando yo apague mi luz romperán sin duda los cristales.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

LA POESÍA FABULOSA DE JIMMY BARRIOS

He querido titular así el presente texto porque este primer libro de Jimmy Barrios, El tiempo de los anormales, se subtitula Fábula (Arequipa, Grita ediciones, 2009). La palabra fábula posee varios significados. En la antigüedad, Aristóteles llamó fábula a la estructuración verosímil de la tragedia. Fábula también es un tipo de composición literaria, que proviene del mito y la poesía, con profundas raíces en lo popular y generalmente con un sentido ético. Uno de los significados que figura en el diccionario se refiere a un “relato falso, inventado”.
El libro de Jimmy Barrios parece referirse indistinta y lúdicamente a todos estos aspectos y ello está presente a lo largo de los veintiséis poemas que lo conforman. Así, por ejemplo, en el poema XII encontramos los siguientes versos: probablemente el hombre no desembarcó solo /aún así, las fábulas se confundirán con las moralejas. Igualmente, el poema XIX dice: tras las vecindades y bajo los fardos/ anda oculto el animal/cansado no solo de su fe/ o el delirio tenaz de sus ficciones,/ sino de sus manos lanzadas al azar/en la azorada búsqueda de lo imprescindible. O el poema XXI donde dice: llegado a este punto salmón / habrás notado lo más inverosímil de las aguas/ cada que el río te abre los ojos . El elemento fabulesco que está presente en este poemario parece constituirse tanto como una construcción lírica y ficticia como una fábula propiamente dicha donde la figura del salmón y de los peces invisibles cumplen un rol metafórico fundamental.
El libro tiene una fuerte carga simbólica y metafórica expresada a través de elementos vinculados al agua como el río, el mar, los peces, la sed. No es casual que el poemario inicie y termine con los siguientes versos: el agua era lejos/ y no cargaban las piernas ni los ojos del felino. ¿Qué significado adquieren esos elementos en el poema? Desde mi punto de vista, podrían apuntar a dos aspectos: Por un lado, la búsqueda de lo infinito y por tanto de lo imposible, y de otro lado, una divagación en torno al lenguaje. El primer aspecto es bastante recurrente en el poemario, así se habla de una búsqueda de la sed, de una inasible búsqueda de lo real, de una búsqueda de lo imprescindible, sobre todo en el poema XXI, titulado La búsqueda del salmón, donde encontramos estos versos: no hay dos veces el mismo espejo / ni se baja al mismo río / mis pies desacostumbrados al remonte / han perdido la estrategia de tus alas / la búsqueda no garantiza el encuentro alado salmón / de ninguna manera. Claramente, se desprende la inutilidad de la búsqueda, de ahí que también pareciera desprenderse una queja existencial.
El segundo aspecto, el lenguaje, adquiere un sentido más especial. Se puede asociar ahí el lenguaje con el mar. Así el poema XXV donde dice: el tiempo de la veda ha traído/ los peces invisibles y la tristeza de las naves,/ un paisaje que deambula por los aires/ desafiando los relatos / y la vieja imaginación de los hombres. En el poemario, los peces invisibles representarían a las palabras y su fuerza creadora. Esas palabras llegan en tiempos de prohibición, de veda, de silencio y de tristeza, ese es el tiempo de los anormales, es el tiempo de la poesía. Con el lenguaje, pues, construimos mundos, como en el poema final XXVI, titulado Monólogo del vencido: nosotros construimos al soldado/ y la apariencia indomable de sus brazos/ conquistando el paisaje y los ídolos del horizonte.
Finalmente, la fábula presente en El tiempo de los anormales nos hace retornar al origen etimológico del término: fabulare significa hablar. Si el lenguaje no es más que un constante fabular, la poseía lo es más y el libro de Jimmy Barrios hace que el lenguaje poético prolifere con belleza en estos tiempos de veda.

jueves, 26 de noviembre de 2009

LAS ARMAS DE INSTRUCCIÓN MASIVA









El tanque apareció de pronto en una esquina de la Plaza San Martín de Mendoza. Yo me dirigía presurosa a la Feria del libro que se realizaba en esa bella ciudad. El día anterior había escuchado una conferencia en la que se hacía referencia a cómo la literatura había abordado el tema de la última dictadura argentina, de modo que vinieron a mi mente imágenes violentas, abusivas y denigrantes producidas por los agentes de Videla. Sin embargo, este era un tanque cubierto totalmente con libros. Me acerqué al blindado libresco y con mucha sorpresa leí en su frentera: “Arma de instrucción masiva”. ¿Era posible cambiar la imagen de los objetos que producen muerte y dolor en algo que da vida y alegría? Un sí rotundo estalló en mi corazón.
Después me enteré que este tanque recorría diversos lugares de la Argentina y del continente llevando libros a las escuelas, los asentamientos, los parques, en fin, a todos los rincones marginales que están fuera del circuito de los museos, centros culturales o bibliotecas. Se trata de una escultura ambulante y también una intervención callejera que fomenta la lectura masivamente. Ningún transeúnte se resiste a detenerse ante tan creativa forma de promover la cultura y además la paz. La creatividad parece conjugarse con la cotidianeidad, por eso quizá no resulte extraño que ese país haya dado figuras como Borges o Cortázar. Argentina parece, pues, un lugar que despierta la imaginación, y quizá por eso este año apareció muy bien representada en el afiche de la feria de Santiago donde fue el país invitado: Un músico tocaba un acordeón con un fuelle compuesto de libros que vibraban al ritmo de un tango.
Este tipo de acciones que ponen en contacto directo a la población con la cultura tiene igual importancia que las Ferias de libros que se realizan en las grandes plazas públicas de las ciudades o lugares abiertos en los que las personas pueden fácilmente acceder a revisar y comprar los libros de sus autores favoritos, y además gozar de las actividades complementarias que se programan como las conferencias, conversatorios, mesas redondas, presentaciones de libros y revistas, cine fórum, espectáculos de danza, música y teatro, etc. Si bien la cuestión económica es un problema a superar, es necesario crear este tipo de escenarios públicos para que se vaya formando en el imaginario de la población la necesidad de invertir en conocimiento.
Fomentar la lectura es una tarea que nos corresponde a todos quienes estamos vinculados al quehacer educativo, y debe formar parte de la agenda de quienes tienen al mando los destinos de un pueblo. Las ferias de libros regionales, nacionales e internacionales ponen en movimiento continuo a la cultura, si a estas le agregamos acciones creativas como los tanques librescos argentinos que combinan arte, conocimiento y realidad social o los estimulantes escritos que aparecen a lo largo de los metros de las grandes ciudades latinoamericanas, la lectura será una actividad masiva, y quizá así recién entendamos que el espíritu de los libros aletea al mismo ritmo del vuelo de la emblemática ave blanca y que aquel pensamiento que dice: “Donde hay cultura hay paz, donde hay paz hay cultura” por fin se convierta en acción común.