sábado, 4 de junio de 2011

RESPIRACIÓN ARTIFICIAL

Casi recién comienza junio y hay muchas cosas que celebrar, entre ellas, por ejemplo, una noticia que acabo de recibir: Ricardo Piglia ganó el premio Rómulo Gallegos con su novela Blanco nocturno. Si bien aún no he leído esa obra, imagino que será de la misma calidad e importancia que Respiración artificial, la cual sí  leí e hice leer a mis alumnos en la universidad.
Quizá en estos momentos de tanta trascendencia para nuestro país, un libro como Respiración artificial resulte propicio para escribir algo en torno a lo que viene ocurriendo en el Perú. La novela del escritor argentino fue publicada en 1980, cuatro años después del golpe militar que hizo el general Videla, una de las dictaduras más sangrientas de América Latina; sin embargo, el libro de Piglia no se constituye en una denuncia explícita de ese atroz momento de la historia argentina, sino, como toda buena literatura, de una manera oculta y magistral  nos muestra los tiempos oscuros que significaron esos momentos de miedo y opresión.
A través de cartas,  el escritor Emilio Renzi cuenta una historia familiar, su relación con su tío Marcelo Maggi y la biografía que este desea escribir sobre Enrique Ossorio, un personaje histórico que linda en la ambiguedad de ser traidor o héroe. También interviene un polaco que se había refugiado en Argentina, y que tiene una insólita teoría sobre la relación entre Kafka y Hitler. En realidad, de manera encubierta Piglia hilvana una historia de tiempos sombríos, en la que los personajes de distintas generaciones terminan suicidándose.
Ese clima opresivo descrito en la novela que se convierte en asfixiante, me recuerda los nefastos momentos que vivió el Perú en la década de los noventa, en la que los peruanos soportamos una de las dictaduras más terribles de nuestra historia, por los crímenes y la corrupción avergonzante, con medios de comunicación al servicio del gobierno y un presidente y asesor colmados de cinismo.
Si bien ahora vivimos una democracia, en estas semanas posteriores a la primera vuelta electoral, se percibe en el ambiente una atmósfera que pareciera estar envenenando el alma de los peruanos. Tal vez este domingo 5 de junio a la mayoría se nos va a formar un nudo en la garganta cuando emitamos nuestro voto. La incertidumbre campea, es cierto, pero también la indignación por un pasado funesto que amenaza repetir. Solo queda respirar muy profundamente, tararear quizá una canción como "Vivir sin aire" y borrar de una vez el miedo, para tener derecho a contar una historia diferente.

viernes, 20 de mayo de 2011

LA TRILOGÍA DE NUEVA YORK

Es la primera vez que leo una obra del norteamericano Paul Auster. En general, casi nunca me atrajeron las novelas de misterio, pero debo confesar que esta me cautivó desde las primeras páginas y por eso la leí en poquísimo tiempo. La trilogía de Nueva York es una fascinante novela compuesta a su vez por tres historias: Ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada. El hilo conductor que une a las tres es que se tratan de detectives que se ven envueltos en situaciones peculiares, en las que las identidades se trastocan constantemente y además hacen referencias a otras obras a las que les dan un giro.
"Ciudad de cristal" se inicia cuando Quinn recibe una llamada telefónica equivocada de un personaje que lo confunde con Paul Auster. Quinn asume la identidad de este y de pronto se ve siguiendo día y noche a Peter Stillman, el padre del personaje que lo había contratado. El seguimiento que hace  es sumamente riguroso, pero al final lo pierde de vista y luego se entera que este se había suicidado. Stillman es un personaje muy interesante y complejo.Como académico había escrito un libro sobre la religión y el lenguaje, y luego estaba empeñado en elaborar un nuevo lenguaje porque decía que las palabras ya no tenían correspondencias con las cosas.
La segunda historia igualmente se centra en un detective que persigue a un personaje, pero luego se confunden los roles. Los nombres de los personajes corresponden a distintos colores lo cual le da un toque especial a la historia. Y, finalmente,  el tercer relato gira en torno a la vida de un escritor, Fanshawe, que desaparece repentinamente y es su amigo de infancia quien le va a suplir en todas sus actividades, incluida el ser esposo, padre y albacea de las obras que había escrito y que nunca quiso publicar mientras estaba "vivo".
Lo que me encanta más de  la obra de Auster es la maestría con que recurre a otros textos engarzándolos en la trama de una manera que a la vista del lector parece natural, además hace cuestionar los límites entre lo ficcional y lo real, y qué decir del humor con que están escritos estos relatos.
Por último, leer una obra cuyo escenario es Nueva York de por sí se hace atrayente, más si  cuando el narrador hace referencia a ciertos lugares de la ciudad como Manhattan, Brooklyn o el río Hudson, recuerdo entonces los cortos pero inolvidables días por esos  lares y sus canciones: "I want to be a part of it/ New York, New York...".

miércoles, 18 de mayo de 2011

MARCADORES DE LIBROS

Entre los objetos más entrañables que tengo en mi casa, sin duda, los libros ocupan un lugar muy especial, pero ellos a su vez también guardan entre sus páginas otros objetos que me encantan : los marcadores. Tengo varios que he ido coleccionando a lo largo de los años, generalmente son los que vienen como parte del libro que compro en una librería, pero los más queridos son los que me regalan, a veces con un libro u otras veces, simplemente vienen solitos, como estos que aparecen en las fotografías.
Este es uno que me trajo como souvenir mi hija desde Canadá, es de madera y tiene un alce muy gracioso. Me gusta mucho su textura y que  sea de madera porque parece desprenderse de alguno de mis anaqueles.  Me acompañan en esa mágica aventura de leer cada día. En fin, marcan las páginas de mis libros de cabecera como si marcaran mi propia vida.
Estos otros dos también son regalos de amigos que visitaron lugares muy lejanos. Uno proviene desde tierras barcelonesas donde Gaudi pasó sus últimos años haciendo su obra maestra; y el otro desde las alturas del Corcovado brasileño. Además de marcadores por supuesto son recuerdos de amistad que mi memoria preserva con cariño.
Más allá del uso práctico del marcador que nos indica en dónde nos hemos quedado en la última lectura, lo que marca un libro no es en sí el objeto, es la fuerza de las palabras que contienen esa página al punto de removernos el alma. Cada página marcada puede significar un momento de profunda reflexión. También, por supuesto, un momento de aburrimiento por lo que no es posible continuar más con la lectura y preferimos descansar. 
Si cada uno de mis libros tuviera su propio marcador imagino que sería toda una coleccionista, pero no, no tengo tantos, y mejor que sea así. Creo que mis libros ya están lo suficientemente marcados.

sábado, 16 de abril de 2011

AQUÍ YACE EL POETA

 
El 15 de abril de 1938 falleció el poeta César Vallejo. Hay muertes que merecen ser recordadas tanto como los nacimientos, más aún de peruanos que traspasaron nuestras fronteras.
 
"PIEDRA NEGRA SOBRE PIEDRA BLANCA"
Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...


miércoles, 30 de marzo de 2011

CABELLOS DE MUJER

 Uno de los cuadros que más me impactó en el MoMA de Nueva York  fue el "Autorretrato con pelo corto" de  Frida Kahlo. En la parte superior llevaba la siguiente inscripción que pertenece a la letra de una canción popular: "Mira que si te quise fue por el pelo. Ahora que estás pelona ya no te quiero". Corresponde a una de las etapas más críticas de su relación con Diego Rivera.
Mientras observaba el cuadro inmediatamente recordé el poema "Canto a mis cabellos" de Gloria Mendoza. Versos, colores y formas, se fusionan perfectamente.

CANTO A MIS CABELLOS

Soñé
enroscada
en mi cabellera
siento pena
por mis cabellos
que caen
y se van.
A veces
relucientes
suelen danzar
con la lluvia
tibiamente
ondulante
mi gesta
en la espuma
mi torpeza
en la peineta
Ellos
se esparcen
en los pueblos
que recorro
vuelan
con los vientos
Kandisnkyanamente
Oh música de colores
Suelen
lamer
los desperdicios
pobrecillos
mis cabellos
brillan
en las escobas
Se prenden
de las esquinas
guiñan
los ojos negros
desde los tachos
de residuos
Tengo nostalgia
por su ocaso
huyen de mi nombre
desbordan
mis tempestades
encuentran
nuevos cauces
se prenden del pico
de un avestruz
mi cabeza
bosque de totora
es un trazo
de un cuadro
Mis cabellos
huyen de su origen
se entierran
en los surcos
se trenzan
en el fondo
de nuevas islas
para nueva historia.
                                  Gloria Mendoza

miércoles, 23 de marzo de 2011

viernes, 18 de marzo de 2011

MADRES IN MOVIE

Esta semana vi varias películas, las dos últimas me conmocionaron mucho porque abordan uno de los temas que a todos incumbe: la maternidad, ya que si bien no todos somos madres, todos tenemos una madre. La que ayer vi con mi hija  se  llama "Marte necesita madres", y hoy terminé de ver "Madres e hijas".
La primera es una producción animada de Disney,basada en un libro homónimo de Berkeley Breathed. Cuenta el secuestro de una mamá por parte de unas marcianas y el consiguiente rescate por parte de su pequeño hijo que tiene que afrontar junto a sus amigos todo un sistema instituido en el que se ha borrado del mapa el amor, la amistad y el afecto. Con reminiscencias a los coloridos años sesenta del "peace and love", se logra calar en los espectadores la importancia que tiene los sentimientos para los seres humanos, sobre todo el amor desinteresado que siente una madre hacia su hijo, sentimiento que se extiende más allá de los planetas.
La otra película es un drama escrito y dirigido por Rodrigo García, hijo del laureado García Márquez. Aquí se van entrelazando la historia de varias mujeres, que en momentos cruciales de sus vidas enfrentan la maravillosa experiencia de ser madres y no siempre en las mejores condiciones.
El embarazo de una adolescente de catorce años, la obligada adopción y la imposibilidad de saber de su hija sino hasta un año después de su muerte, es el meollo de la historia de Karen, una mujer envejecida y atormentada que solo encuentra la paz cuando conoce a su nieta, dada en adopción por su hija Elizabeth antes de morir, a una mujer que nunca pudo concebir un hijo.
En ambas películas se resalta de manera muy notoria el rol de ser madre, pero también de manera implícita se destaca la importancia que tiene el rol masculino, sobre todo en el drama de García, si bien hay una ausencia del padre biológico, sin embargo hay un hombre que ayuda en la reconstrucción de esa maternidad truncada. La reconciliación parece darse cuando se reencuentran los lazos de sangre, pero también cuando se crean otros lazos más poderosos basados en el verdadero amor.