jueves, 21 de junio de 2012
miércoles, 4 de abril de 2012
EL SUEÑO Y EL NOBEL
Mario Vargas Llosa estuvo en Arequipa y festejó su cumpleaños por primera vez en su ciudad natal. Ese 28 de marzo cumplió 76 años y ese mismo día su editora le entregó el primer ejemplar de su nuevo libro de ensayo "La civilización del espectáculo", que recién será presentado el próximo 11 de abril en Madrid. La alegría del Nobel no podía ser mayor, era un magnífico regalo, y él retribuyó esa gran alegría con un gesto mayor: donó su biblioteca completa a la ciudad de Arequipa, y quizá ese sea uno de los mejores regalos que la ciudad ha recibido desde su fundación en 1540.
Hay dos hechos que en los últimos tiempos han hecho que Vargas Llosa visite con más frecuencia a nuestra ciudad. El primero es la creación de la Biblioteca Regional que lleva su nombre desde hace un año; y el segundo, es el Premio Internacional de Novela Corta que también ha sido creado en su honor, y que ya tiene como primer ganador al escritor Pedro Novoa con su obra "Maestra vida".
Estos dos eventos importantes se suman al compromiso de convertir la casa del escritor en un museo, que en palabras del propio Nobel, en una crónica publicada en un diario español, será un lugar para hacer vívida la literatura: "...mi madre se hubiera alegrado mucho de saber que esta casa que le traía tan malos recuerdos será, a partir de ahora, una institución cultural, donde los arequipeños vendrán a leer y a sumergirse en las fantasías literarias y a soñar con ellas y a vivirlas, como ella me enseñó a hacer para buscar la felicidad cuando todavía yo babeaba y mojaba las sábanas a la hora de dormir.".
Los más de treinta mil libros del Nobel, distribuidos entre Lima, Madrid y París, emprenderán un largo recorrido hasta Arequipa, su tierra natal. Será como un viaje a la semilla, que permitirá que la cultura florezca en la ciudad.
Hay dos hechos que en los últimos tiempos han hecho que Vargas Llosa visite con más frecuencia a nuestra ciudad. El primero es la creación de la Biblioteca Regional que lleva su nombre desde hace un año; y el segundo, es el Premio Internacional de Novela Corta que también ha sido creado en su honor, y que ya tiene como primer ganador al escritor Pedro Novoa con su obra "Maestra vida".
Estos dos eventos importantes se suman al compromiso de convertir la casa del escritor en un museo, que en palabras del propio Nobel, en una crónica publicada en un diario español, será un lugar para hacer vívida la literatura: "...mi madre se hubiera alegrado mucho de saber que esta casa que le traía tan malos recuerdos será, a partir de ahora, una institución cultural, donde los arequipeños vendrán a leer y a sumergirse en las fantasías literarias y a soñar con ellas y a vivirlas, como ella me enseñó a hacer para buscar la felicidad cuando todavía yo babeaba y mojaba las sábanas a la hora de dormir.".
Los más de treinta mil libros del Nobel, distribuidos entre Lima, Madrid y París, emprenderán un largo recorrido hasta Arequipa, su tierra natal. Será como un viaje a la semilla, que permitirá que la cultura florezca en la ciudad.
domingo, 25 de marzo de 2012
EL PUÑO INVISIBLE.
Pocas veces recuerdo haber leído un libro de cerca de quinientas páginas con tanta emoción y sin ganas de querer desprenderme de él. Que una novela lo haga no sería raro, pero un libro de ensayo resulta especial. No di con él casualmente, porque a las librerías arequipeñas no llegan pronto los buenos libros o a veces nunca llegan, el hecho es que un artículo de Vargas Llosa que apareció hace más de un mes en un diario me motivó a buscarlo por todas partes. Felizmente la búsqueda concluyó esta semana, el libro "El puño invisible. Arte, revolución y un siglo de cambios culturales" de Carlos Granés por fin llegó a mis manos desde Lima.
Fue inevitable asociar la lectura frenética de este ensayo con mis visitas a museos de arte (pos)moderno que hice en algunas ciudades como Madrid o Nueva York, en donde me sentí un poco menos que ignorante cuando me detenía a ver unos cuadros a los que no encontraba sentido alguno. Si no fuera por las explicaciones que escuchaba por el audífono o las notas que acompañaban a las obras, lo hubiera considerado un sinsentido; sin embargo, a medida que iba leyendo el libro de Granés, iba comprendiendo por qué el arte contemporáneo ha pretendido romper los parámetros de nuestro intelecto y nuestra sensibilidad con muestras a veces absurdas, obscenas, delirantes, muchas veces frívolas. El arte ha devenido en un discurso, incluso ha dejado su materialidad para convertirse solo en idea, como una muestra a la que se refiere el ensayista colombiano donde todo consistía en apagar las luces del salón o mutilarse frente al público. Es un discurso que va de la mano de una teoría que pretende cuestionar todo lo existente, pero nos priva de algo fundamental: la belleza, y dudo que esta sea efímera, lo que es efímera es más bien es nuestra permanencia en esta sociedad del espectáculo que consumimos a diario por diferentes medios de comunicación que son los que finalmente deciden que algo sea considerado como arte.
Voy a releer el libro de Carlos Granés para detenerme como uno se detiene frente a algo que ha deslumbrado todos los sentidos, estoy segura que la relectura me devolverá otra vez esa loca alegría que provoca el aprendizaje permanente, y seguramente recibiré otro maravilloso knock out.
Fue inevitable asociar la lectura frenética de este ensayo con mis visitas a museos de arte (pos)moderno que hice en algunas ciudades como Madrid o Nueva York, en donde me sentí un poco menos que ignorante cuando me detenía a ver unos cuadros a los que no encontraba sentido alguno. Si no fuera por las explicaciones que escuchaba por el audífono o las notas que acompañaban a las obras, lo hubiera considerado un sinsentido; sin embargo, a medida que iba leyendo el libro de Granés, iba comprendiendo por qué el arte contemporáneo ha pretendido romper los parámetros de nuestro intelecto y nuestra sensibilidad con muestras a veces absurdas, obscenas, delirantes, muchas veces frívolas. El arte ha devenido en un discurso, incluso ha dejado su materialidad para convertirse solo en idea, como una muestra a la que se refiere el ensayista colombiano donde todo consistía en apagar las luces del salón o mutilarse frente al público. Es un discurso que va de la mano de una teoría que pretende cuestionar todo lo existente, pero nos priva de algo fundamental: la belleza, y dudo que esta sea efímera, lo que es efímera es más bien es nuestra permanencia en esta sociedad del espectáculo que consumimos a diario por diferentes medios de comunicación que son los que finalmente deciden que algo sea considerado como arte.
Voy a releer el libro de Carlos Granés para detenerme como uno se detiene frente a algo que ha deslumbrado todos los sentidos, estoy segura que la relectura me devolverá otra vez esa loca alegría que provoca el aprendizaje permanente, y seguramente recibiré otro maravilloso knock out.
lunes, 19 de marzo de 2012
PELIS
Hace algunos meses compré varias películas que no llegué a ver durante este verano. Ahora que he retomado varias actividades entre ellas el cine, me puse a ver dos historias muy buenas que alientan mi idea de la vida narrativa.
Hoy terminé de ver "Visita inesperada", ambientada en Nueva York, que aborda de una manera directa el problema de la inmigración ilegal y cómo esta es sentida por un americano sensible al dolor humano. Se trata de Walter Vale, un profesor universitario que cuando conoce a Tarek, un joven inmigrante sirio, a su novia y a su madre, descubre que la vida que había llevado hasta entonces era fingida. Se reencuentra a sí mismo cuando Tarek le enseña a tocar el djembé , un tambor africano, y eso es lo que hace en el metro neoyorkino, al final de película, después de que su amigo es deportado a Siria.
La otra película es "Historias cruzadas", también ambientada en EEUU pero en la década de los sesenta. Se basa en la novela "Criadas y señoras" de Kathryn Stockett. Este filme cuenta la historia de unas criadas negras que sufren maltratos por parte de sus patrones. Una joven e inteligente periodista las anima a que cuenten sus vidas, las cuales aparecen finalmente en un libro que llega a tener mucho éxito. La escritura se convierte entonces en una poderosa arma en contra de la injusticia.
Es increíble descubrir la vida a través de la pantalla, pero es más confortante atravesarla y convertirnos en genuinos protagonistas.
Hoy terminé de ver "Visita inesperada", ambientada en Nueva York, que aborda de una manera directa el problema de la inmigración ilegal y cómo esta es sentida por un americano sensible al dolor humano. Se trata de Walter Vale, un profesor universitario que cuando conoce a Tarek, un joven inmigrante sirio, a su novia y a su madre, descubre que la vida que había llevado hasta entonces era fingida. Se reencuentra a sí mismo cuando Tarek le enseña a tocar el djembé , un tambor africano, y eso es lo que hace en el metro neoyorkino, al final de película, después de que su amigo es deportado a Siria.
La otra película es "Historias cruzadas", también ambientada en EEUU pero en la década de los sesenta. Se basa en la novela "Criadas y señoras" de Kathryn Stockett. Este filme cuenta la historia de unas criadas negras que sufren maltratos por parte de sus patrones. Una joven e inteligente periodista las anima a que cuenten sus vidas, las cuales aparecen finalmente en un libro que llega a tener mucho éxito. La escritura se convierte entonces en una poderosa arma en contra de la injusticia.
Es increíble descubrir la vida a través de la pantalla, pero es más confortante atravesarla y convertirnos en genuinos protagonistas.
jueves, 15 de marzo de 2012
LLUVIAS Y VOLCANES
A veces contemplo la ciudad con ojos de turista, y siempre termino admirando su belleza por los volcanes que la rodean. Las últimas lluvias les han devuelto la nieve que durante el resto del año escasea. Las nubes a lo lejos también parecen desprenderse de ella como si acudieran a un urgente llamado solar.
domingo, 26 de febrero de 2012
LOTUS AND MANDARIN DUCKS
Resulta inevitable quedar pasmada ante la belleza, aunque a veces esta pueda solo puede apreciarse a través de una pantalla. Este cuadro pertenece a Zhang Daqian (1899-1983), un pintor tradicional chino, cuyo valor de sus obras ha superado en ventas al mismo Picasso. Esta nota la extraigo de El País, que aparece hoy domingo 26 de febrero.
"Zhang Daqian había destacado desde siempre por su extraordinaria ductilidad. (...) Entraba en contacto con los grandes maestros clásicos, una de las pasiones de su vida y que desde muy pronto conformaría su gran colección de obras maestras de la tradición china, entre otras cientos de obras de las dinastías Tang a Qing. Su coleccionismo es una faceta esencial para conocer otro de los grandes secretos de su mano: las copias.
"Zhang Daqian había destacado desde siempre por su extraordinaria ductilidad. (...) Entraba en contacto con los grandes maestros clásicos, una de las pasiones de su vida y que desde muy pronto conformaría su gran colección de obras maestras de la tradición china, entre otras cientos de obras de las dinastías Tang a Qing. Su coleccionismo es una faceta esencial para conocer otro de los grandes secretos de su mano: las copias.
Tal vez en su caso se trataba más que de copias de auténticos falsos que, cuenta la leyenda, son tan perfectos que siguen ocupando lugares de privilegio en muchos museos europeos y norteamericanos. Desde luego su mano poseía una destreza inusitada: lo comprobaba cuando sus primeras copias de Shitao terminaban por engañar a los especialistas. Conviene matizar aquí que la copia –y hasta el falso- tienen en China una significación muy diferente de la que podrían tener en Occidente: sólo los grandes pintores pueden ser grandes maestros de la imitación.
Quizás por eso, cuando a finales de los 50 empieza a desarrollar un problema en la vista y se pone a trabajar en con sus “pinturas salpicadas”, no le resulta difícil mirar hacia un lugar del todo diferente. Se centra en las bellas manchas de color que luego retoca en sus contornos, convirtiendo los misteriosos azules, verdes y marrones en majestuosas montañas. Muchos ven a Pollock en esas pinturas, aunque Zhang Daqian insistiera en nombrar al pintor clásico Wang Mo como fuente de inspiración. Sea como fuere, esas “pinturas salpicadas” gozan de inmejorable salud en el mercado del arte. Y también de influencia en las nuevas generaciones, quién sabe si porque en su obra, como dijera Shitao, “la tinta, al impregnar el pincel, lo dota del alma; el pincel, al utilizar la tinta, la dota de espíritu.”
lunes, 30 de enero de 2012
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