domingo, 26 de agosto de 2012
domingo, 12 de agosto de 2012
A PROPÓSITO DE AGOSTO: RELÁMPAGOS
Hay libros que nos devuelven las ganas de vivir y qué mejor haciéndonos morir de risa. Uno de ellos es "Los relámpagos de agosto" del escritor mexicano Jorge Ibargüengoitia. (1928-1983). La recomendación no puede venir más que de otro gran escritor, maestro del humor y la ironía, Fernando Iwasaki. Ambos tienen en común el dominio del serio oficio de robarle a la inteligencia del lector una profusa carcajada.
"Los relámpagos de agosto", ganadora del Premio Casa de las Américas de 1964, es una novela breve ambientada en la época posrevolucionaria de México, 1929, y relata las divertidas desventuras de un conspirador y sus compinches de armas, empeñados en fútiles luchas por el poder. Las referencias a ese importante momento histórico ocupan casi la totalidad de la novela, y dan lugar a la "otra historia" de un país que, a fuerza de vueltas y revueltas, a lo largo del tiempo ha ido desarrollando una democracia precaria en base a partidos políticos oportunistas, quizá como el resto de países latinoamericanos.
Al final, el autor incluye una "Nota explicativa para los ignorantes en materia de historia de México", la nota no puede se más alusiva a esta impenitente lectora, que al terminar de leer esta magnífica novela le queda claro que la historia de México es muy similar a la del Perú, ya Octavio Paz lo dijo en algún momento.
La maestría literaria de Ibargüengoitia nos enseña el camino para deshacernos del papel de coreutas de las antiguas tragedias, ya que quizá nuestras historias sean verdaderas óperas bufas que necesitan ser desmitificadas.
"Los relámpagos de agosto", ganadora del Premio Casa de las Américas de 1964, es una novela breve ambientada en la época posrevolucionaria de México, 1929, y relata las divertidas desventuras de un conspirador y sus compinches de armas, empeñados en fútiles luchas por el poder. Las referencias a ese importante momento histórico ocupan casi la totalidad de la novela, y dan lugar a la "otra historia" de un país que, a fuerza de vueltas y revueltas, a lo largo del tiempo ha ido desarrollando una democracia precaria en base a partidos políticos oportunistas, quizá como el resto de países latinoamericanos.
Al final, el autor incluye una "Nota explicativa para los ignorantes en materia de historia de México", la nota no puede se más alusiva a esta impenitente lectora, que al terminar de leer esta magnífica novela le queda claro que la historia de México es muy similar a la del Perú, ya Octavio Paz lo dijo en algún momento.
La maestría literaria de Ibargüengoitia nos enseña el camino para deshacernos del papel de coreutas de las antiguas tragedias, ya que quizá nuestras historias sean verdaderas óperas bufas que necesitan ser desmitificadas.
jueves, 9 de agosto de 2012
UN ÁGUILA EN LA CIUDAD
Hay un águila en la ciudad. Vuela alto y se confunde entre las nubes. Cuando deambulo por parajes oscuros buscando objetos perdidos, acecha a la gente que camina junto a mí. Ayer no pude más, lo desafié en pleno vuelo. Fue un feroz combate. Ni sus ojos, ni su pico, ni sus garras me causaron un solo rasguño. Mientras me disponía a seguir mi trayecto, pensé que hay aves que merecen un mejor destino antes que se extingan, una escultura de sillar, por ejemplo.
miércoles, 8 de agosto de 2012
LA ERA DE LA CULTURA
Ayer asumió el cargo como nueva Directora Regional de Cultura, la flamante abogada, escritora y gestora cultural, Julia Barreda. En presencia de autoridades y amigos se comprometió a luchar por la defensa de nuestro patrimonio cultural y promover una política cultural aún inexistente en nuestra región. Además resaltó las acciones individuales que vienen realizando diversos artistas y agentes, e hizo un llamado para unir sinergias en favor de un trabajo coordinado por la cultura en Arequipa.
Las condiciones en las que asume el cargo no son sencillas, ya que tiene que enfrentar varios procesos judiciales pendientes que tienen que ver con la defensa de nuestro patrimonio; el más importante, sin duda, es la querella que el Ministerio de Cultura, a través de la Dirección, mantiene con la Municipalidad Provincial de Arequipa, por la construcción del mal llamado Palacio de Bellas Artes (ex Patio Puno) y la remodelación del balnerario de Tingo. En nombre de la modernidad y el progreso, la Municipalidad le ha quitado la estética a dos lugares representativos de la historia de nuestra ciudad.
Ójala en Arequipa no se esté iniciando un proceso de metamorfosis hacia la fealdad, como el escritor Antonio Muñoz Molina veía en las ciudades españolas en un artículo titulado "La era de la fealdad", en el cual sostenía: "Lo que se ve, además, es que en todos estos años, sin que nos diéramos mucha cuenta, nos ha ido rodeando e invadiendo un océano de fealdad, un océano que ocupa desde los paisajes que parecían más deshabitados o remotos hasta el corazón de las ciudades. Es una fealdad pública y también privada; una fealdad a escalas inmensas y en tamaños reducidos y no por eso menos viles". Ójala la Municipalidad no termine convirtiendo a Arequipa en una ciudad horrible, como Salazar Bondy llamó a Lima; ójala la Municipalidad acate las normas que defienden nuestro patrimonio, y esto no significa que respaldamos la imagen de Arequipa como una arcadia colonial, sino que el respeto a las leyes es la mejor expresión de cultura que puede tener un pueblo.
En ese sentido, la designación de Julia Barreda resulta muy oportuna para esta difícil, pero no imposible tarea de convertir a Arequipa en una ciudad de la cultura por excelencia. Hay ejemplos sorprendentes, como Medellín, que de ser considerada en la década del noventa como la ciudad más violenta del mundo, pasó a ser una ciudad en la que hoy se respira convivencia pacífica gracias al importante rol que la cultura jugó en su transformación y en la que estuvieron involucrados tanto las autoridades, la comunidad, los artistas y los agentes culturales. Eso necesita Arequipa, una acción conjunta para poner a la cultura en el lugar que se merece, y Julia Barreda es la persona indicada para liderar esta titánica empresa. No en vano se nace al pie de un volcán como nuestro Premio Nobel de Literatura.
Las condiciones en las que asume el cargo no son sencillas, ya que tiene que enfrentar varios procesos judiciales pendientes que tienen que ver con la defensa de nuestro patrimonio; el más importante, sin duda, es la querella que el Ministerio de Cultura, a través de la Dirección, mantiene con la Municipalidad Provincial de Arequipa, por la construcción del mal llamado Palacio de Bellas Artes (ex Patio Puno) y la remodelación del balnerario de Tingo. En nombre de la modernidad y el progreso, la Municipalidad le ha quitado la estética a dos lugares representativos de la historia de nuestra ciudad.
Ójala en Arequipa no se esté iniciando un proceso de metamorfosis hacia la fealdad, como el escritor Antonio Muñoz Molina veía en las ciudades españolas en un artículo titulado "La era de la fealdad", en el cual sostenía: "Lo que se ve, además, es que en todos estos años, sin que nos diéramos mucha cuenta, nos ha ido rodeando e invadiendo un océano de fealdad, un océano que ocupa desde los paisajes que parecían más deshabitados o remotos hasta el corazón de las ciudades. Es una fealdad pública y también privada; una fealdad a escalas inmensas y en tamaños reducidos y no por eso menos viles". Ójala la Municipalidad no termine convirtiendo a Arequipa en una ciudad horrible, como Salazar Bondy llamó a Lima; ójala la Municipalidad acate las normas que defienden nuestro patrimonio, y esto no significa que respaldamos la imagen de Arequipa como una arcadia colonial, sino que el respeto a las leyes es la mejor expresión de cultura que puede tener un pueblo.
En ese sentido, la designación de Julia Barreda resulta muy oportuna para esta difícil, pero no imposible tarea de convertir a Arequipa en una ciudad de la cultura por excelencia. Hay ejemplos sorprendentes, como Medellín, que de ser considerada en la década del noventa como la ciudad más violenta del mundo, pasó a ser una ciudad en la que hoy se respira convivencia pacífica gracias al importante rol que la cultura jugó en su transformación y en la que estuvieron involucrados tanto las autoridades, la comunidad, los artistas y los agentes culturales. Eso necesita Arequipa, una acción conjunta para poner a la cultura en el lugar que se merece, y Julia Barreda es la persona indicada para liderar esta titánica empresa. No en vano se nace al pie de un volcán como nuestro Premio Nobel de Literatura.
viernes, 27 de julio de 2012
SOSTIENE PEREIRA
Con una mochila en mano y la foto de su esposa muerta con la que habla todos los días, el periodista Pereira se aleja de su Lisboa querida luego de publicar en primera plana sobre la violenta muerte de Monteiro Rossi, un joven italiano a quien había contratado para escribir necrológicas en la página cultural de un periódico, en manos de la esbirros de la dictadura portuguesa de entonces.
El régimen asfixiante del fascismo de la Europa previa a la Segunda Guerra Mundial es el contexto de esta magnífica película basada en la novela homónima de Antonio Tabucchi. La vi hace un par de días y me dejó pensando como siempre lo hace toda buena película, más aún si esta cuestiona magistralmente ciertas neutralidades y objetivismos que a veces parecieran regir los parámetros de la literatura, el periodismo y la historia misma.
Sostiene Pereira junto a Historia oficial serán dos películas que compartiré con mis alumnos en el próximo semestre para reflexionar sobre las relaciones entre literatura e historia, y quizá entre ambas los pasajes textuales de Benjamin nos sirvan como puente.Un puente que nos conduce a otros puentes cuyos mayores soportes quizá precisamente sean la literatura y la historia, y en medio de estas lo más valioso: la vida.
El régimen asfixiante del fascismo de la Europa previa a la Segunda Guerra Mundial es el contexto de esta magnífica película basada en la novela homónima de Antonio Tabucchi. La vi hace un par de días y me dejó pensando como siempre lo hace toda buena película, más aún si esta cuestiona magistralmente ciertas neutralidades y objetivismos que a veces parecieran regir los parámetros de la literatura, el periodismo y la historia misma.
Sostiene Pereira junto a Historia oficial serán dos películas que compartiré con mis alumnos en el próximo semestre para reflexionar sobre las relaciones entre literatura e historia, y quizá entre ambas los pasajes textuales de Benjamin nos sirvan como puente.Un puente que nos conduce a otros puentes cuyos mayores soportes quizá precisamente sean la literatura y la historia, y en medio de estas lo más valioso: la vida.
jueves, 12 de julio de 2012
PASAJES DE UN VIAJERO ARGENTINO DE PARÍS
Axel Gasquet, docente e investigador de la Universidad Blaise Pascal de Francia, ensayista y viajero infatigable visitó nuestra ciudad en estos últimos días para dictar un curso de posgrado sobre "Estudios Orientales y América Latina" organizado por la Unidad de Posgrado de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNSA. Recibió una distinción especial por parte de las autoridades de nuestra Universidad. Demás está decir que fueron brillantes sus exposiciones y muy bien recibidas por el público asistente al evento.
Argentina es su país de nacimiento, pero a su origen latinoamericano se unen sus nacionalidades francesa e italiana, motivo por el cual quizá se volvió un inmigrante en París donde realizó sus estudios doctorales. Su visión del mundo se ha visto sin duda enriquecida por los viajes que ha realizado por muchos lugares del mundo como el Medio y Lejano Oriente, al igual que su compatriota, Ramón Muñiz Lavalle, reportero y diplomático en Asia en la primera mitad del siglo XX, y de quien disertó en otro importante evento en Lima coorganizado por el Instituto Francés de Estudios Andinos a cargo del Dr. George Lomné.
La visita de Axel Gasquet abre muchas puertas a nuestra Universidad para acceder al conocimiento que se produce en el otro lado del océano en las lejanas tierras del Sol Naciente. La mirada a esas culturas asiáticas es hoy un imperativo que no debemos soslayar, más aún en tiempos tan críticos como los de ahora, quizá hoy más que nunca el pensamiento de grandes orientales como Confucio resultan tan necesarios: “Cuando se alcanza el verdadero conocimiento, entonces la voluntad se hace sincera; cuando la voluntad es sincera, entonces se corrige el corazón [...]; cuando se corrige el corazón, entonces se cultiva la vida personal; cuando se cultiva la vida personal, entonces se regula la vida familiar; cuando se regula la vida familiar, entonces la vida nacional tiene orden; y cuando la vida nacional tiene orden, entonces hay paz en este mundo. Desde el emperador hasta los hombres comunes, todos deben considerar el cultivo de la vida personal como la raíz o fundamento”.
Su última actividad en la Ciudad Blanca fue una conferencia en la Alianza Francesa donde habló de "Los escritores argentinos de París", título además de su interesante libro publicado en el año 2007, el mismo que trata sobre el imaginario social y literario producido en el exilio por seis compatriotas suyos que se establecieron hace décadas en la Ciudad Luz, entre ellos Mario Goloboff. Axel nos dijo que París fue el foco de la cultura a fines del siglo XIX y parte de la segunda mitad del siglo XX sobre todo para los latinoamericanos, pero hoy no lo es más. A pesar de ello, creo que los latinoamericanos seguimos alimentando un hermoso mito alrededor del Barrio Latino, como Walter Benjamin y sus fascinantes pasajes parisinos, a los que vuelve Axel después de permanecer estos días en Arequipa y brindarnos su valioso saber. Buen viaje, amigo viajero!
Argentina es su país de nacimiento, pero a su origen latinoamericano se unen sus nacionalidades francesa e italiana, motivo por el cual quizá se volvió un inmigrante en París donde realizó sus estudios doctorales. Su visión del mundo se ha visto sin duda enriquecida por los viajes que ha realizado por muchos lugares del mundo como el Medio y Lejano Oriente, al igual que su compatriota, Ramón Muñiz Lavalle, reportero y diplomático en Asia en la primera mitad del siglo XX, y de quien disertó en otro importante evento en Lima coorganizado por el Instituto Francés de Estudios Andinos a cargo del Dr. George Lomné.
La visita de Axel Gasquet abre muchas puertas a nuestra Universidad para acceder al conocimiento que se produce en el otro lado del océano en las lejanas tierras del Sol Naciente. La mirada a esas culturas asiáticas es hoy un imperativo que no debemos soslayar, más aún en tiempos tan críticos como los de ahora, quizá hoy más que nunca el pensamiento de grandes orientales como Confucio resultan tan necesarios: “Cuando se alcanza el verdadero conocimiento, entonces la voluntad se hace sincera; cuando la voluntad es sincera, entonces se corrige el corazón [...]; cuando se corrige el corazón, entonces se cultiva la vida personal; cuando se cultiva la vida personal, entonces se regula la vida familiar; cuando se regula la vida familiar, entonces la vida nacional tiene orden; y cuando la vida nacional tiene orden, entonces hay paz en este mundo. Desde el emperador hasta los hombres comunes, todos deben considerar el cultivo de la vida personal como la raíz o fundamento”.
Su última actividad en la Ciudad Blanca fue una conferencia en la Alianza Francesa donde habló de "Los escritores argentinos de París", título además de su interesante libro publicado en el año 2007, el mismo que trata sobre el imaginario social y literario producido en el exilio por seis compatriotas suyos que se establecieron hace décadas en la Ciudad Luz, entre ellos Mario Goloboff. Axel nos dijo que París fue el foco de la cultura a fines del siglo XIX y parte de la segunda mitad del siglo XX sobre todo para los latinoamericanos, pero hoy no lo es más. A pesar de ello, creo que los latinoamericanos seguimos alimentando un hermoso mito alrededor del Barrio Latino, como Walter Benjamin y sus fascinantes pasajes parisinos, a los que vuelve Axel después de permanecer estos días en Arequipa y brindarnos su valioso saber. Buen viaje, amigo viajero!
jueves, 28 de junio de 2012
MARTHA NUSSBAUM Y LOS LAURELES CONTRA LA INDOLENCIA
Hace un par de días recibí una grata noticia de mi amigo Jorge Luis Ortiz Delgado,quien también vive sumergido en el mundo de la imaginación y la escritura. A través de él recién me enteré que hace poco la filósofa norteamericana Martha Nussbaum había obtenido el Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales. De ella he leído dos libros: El cultivo de la humanidad y El conocimiento del amor. Este último es un conjunto de ensayos sobre filosofía y literatura, dos de ellos tienen títulos que de por sí atrapan al lector: "Leer para vivir" y "Ficciones del alma". En general, Nussbaum destaca el trascendente valor de la literatura en todos los campos de la vida del ser humano.
Jorge Luis me envió un interesante artículo suyo que transcribo a continuación:
LAURELES CONTRA LA INDOLENCIA
La noticia se dio varias semanas atrás. Una de las voces filosóficas más innovadoras y claras del pensamiento actual había sido galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales. Martha C. Nussbaum ha sido y es una defensora de la reforma en la educación liberal y ha cultivado el imperativo del entendimiento entre las distintas visiones culturales cuando de derechos humanos y condiciones mínimas de vida digna se ha tratado. La necesidad de entender y juzgar el mundo desde la mirada responsable de la empatía nos ha permitido interpretar configuraciones sociales conflictivas y empobrecedoras para intentar resolverlas desde sus propias cosmovisiones, sin dejar de lado la lealtad hacia aquello que nos vuelve más humanos y menos indolentes. Nussbaum desde su cátedra, sus libros y conferencias ha soliviantado el ánimo indiferente de los claustros universitarios hacia los problemas acuciantes que trae consigo la modernidad y que no ha sabido más que dejar en los escritorios de los burócratas y políticos la resolución de estas disyuntivas.
A diferencia de aquellos postulados enrevesados con que no pocos filósofos deconstructivistas habían dirigido sus esfuerzos al análisis del discurso y la metafísica, Nussbaum aporta a estos estudios –a través del desciframiento de los significados mediante la imaginación- con la flexibilidad del lenguaje y lo cristalino de sus propósitos. No hay oscurantismo en sus palabras ni el menor atisbo de presuntuosidad entre sus explicaciones. Su voz se dispara contra la ambigüedad de los razonamientos. Por eso es que en uno de sus principales trabajos frente a la idea de alcanzar alguna vez el arquetipo de ciudadano del mundo, El Cultivo de la Humanidad (2001), dedica importante espacio de análisis a la figura de Sócrates, al que ubica como uno de los grandes propulsores de la democracia dialogante, sin parafernalias ni imposiciones, en la que los ciudadanos pueden pensar por sí mismos en lugar de remitirse, tan solo, a la opinión de las autoridades y a la debida obediencia por las jerarquías.
Del mismo modo con que ha defendido la concepción del pensamiento crítico como herramienta esencial de la libertad cívica contra lo establecido bajo el entumecimiento de la tradición –enemiga de la educación liberal– la norteamericana, nacida en Nueva York, ha sido competente en la argumentación que coloca los derechos de la mujer y su alcance en la economía mundial en el centro de la discusión académica, derribando los muros del relativismo cultural y superando los límites del etnocentrismo por el que en muchas partes del mundo aún se siguen infligiendo los valiosos intentos de la mujer por conseguir mayores cuotas de autonomía.
Debo decir que hasta antes de conocer la literatura de esta notable filósofa, dentro de los contemporáneos, casi exclusivamente me sentía a gusto con las disquisiciones del gran Fernando
Savater, a quien leo desde hace ya más de una década y no dejo de seguir a través de sus artículos. Recientemente, estoy enterado por las noticias sobre su plena incursión en la ficción, dejando descansar sus oportunos apuntes filosóficos, que seguramente se dejarán olfatear en el terreno de las verdades inventadas. Afortunadamente con Nussbaum puedo vislumbrar con más luces que sombras el papel de las humanidades en la educación y la consistencia de nuestras decisiones ante las opciones éticas con las que cotidianamente estamos enfrentados. Los laureles en reconocimiento a esta lucha tenaz por la mejor comprensión del mundo, sin romanticismos ni chovinismos, no podían tener mejor destino.
(Jorge Luis Ortiz Delgado)
Jorge Luis me envió un interesante artículo suyo que transcribo a continuación:
LAURELES CONTRA LA INDOLENCIA
La noticia se dio varias semanas atrás. Una de las voces filosóficas más innovadoras y claras del pensamiento actual había sido galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales. Martha C. Nussbaum ha sido y es una defensora de la reforma en la educación liberal y ha cultivado el imperativo del entendimiento entre las distintas visiones culturales cuando de derechos humanos y condiciones mínimas de vida digna se ha tratado. La necesidad de entender y juzgar el mundo desde la mirada responsable de la empatía nos ha permitido interpretar configuraciones sociales conflictivas y empobrecedoras para intentar resolverlas desde sus propias cosmovisiones, sin dejar de lado la lealtad hacia aquello que nos vuelve más humanos y menos indolentes. Nussbaum desde su cátedra, sus libros y conferencias ha soliviantado el ánimo indiferente de los claustros universitarios hacia los problemas acuciantes que trae consigo la modernidad y que no ha sabido más que dejar en los escritorios de los burócratas y políticos la resolución de estas disyuntivas.
A diferencia de aquellos postulados enrevesados con que no pocos filósofos deconstructivistas habían dirigido sus esfuerzos al análisis del discurso y la metafísica, Nussbaum aporta a estos estudios –a través del desciframiento de los significados mediante la imaginación- con la flexibilidad del lenguaje y lo cristalino de sus propósitos. No hay oscurantismo en sus palabras ni el menor atisbo de presuntuosidad entre sus explicaciones. Su voz se dispara contra la ambigüedad de los razonamientos. Por eso es que en uno de sus principales trabajos frente a la idea de alcanzar alguna vez el arquetipo de ciudadano del mundo, El Cultivo de la Humanidad (2001), dedica importante espacio de análisis a la figura de Sócrates, al que ubica como uno de los grandes propulsores de la democracia dialogante, sin parafernalias ni imposiciones, en la que los ciudadanos pueden pensar por sí mismos en lugar de remitirse, tan solo, a la opinión de las autoridades y a la debida obediencia por las jerarquías.
Del mismo modo con que ha defendido la concepción del pensamiento crítico como herramienta esencial de la libertad cívica contra lo establecido bajo el entumecimiento de la tradición –enemiga de la educación liberal– la norteamericana, nacida en Nueva York, ha sido competente en la argumentación que coloca los derechos de la mujer y su alcance en la economía mundial en el centro de la discusión académica, derribando los muros del relativismo cultural y superando los límites del etnocentrismo por el que en muchas partes del mundo aún se siguen infligiendo los valiosos intentos de la mujer por conseguir mayores cuotas de autonomía.
Debo decir que hasta antes de conocer la literatura de esta notable filósofa, dentro de los contemporáneos, casi exclusivamente me sentía a gusto con las disquisiciones del gran Fernando
Savater, a quien leo desde hace ya más de una década y no dejo de seguir a través de sus artículos. Recientemente, estoy enterado por las noticias sobre su plena incursión en la ficción, dejando descansar sus oportunos apuntes filosóficos, que seguramente se dejarán olfatear en el terreno de las verdades inventadas. Afortunadamente con Nussbaum puedo vislumbrar con más luces que sombras el papel de las humanidades en la educación y la consistencia de nuestras decisiones ante las opciones éticas con las que cotidianamente estamos enfrentados. Los laureles en reconocimiento a esta lucha tenaz por la mejor comprensión del mundo, sin romanticismos ni chovinismos, no podían tener mejor destino.
(Jorge Luis Ortiz Delgado)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


